Variaciones alrededor de un mal de cabeza

Quien procure doblar el patológico y curativo cabo en cuestión sin renunciar al rimbodiano desarreglo de los sentidos ni a la desorganización somática de los suplentes de Kierkegaard habrá perdido la cabeza deseando hacer decir o dejando decir a Derrida lo que él haría decir o dejaría decir a Deleuze en torno del cuerpo sin órganos, por capnomancia, arte de adivinar mediante los movimientos del humo pues, ya no en frente de un destronque capaz de acabar sea con el contraste frontal de mal y remedio sea con el privilegio capital de la primacía, rendirse y resistir vienen casi a lo mismo, redundan en la evaporación del poder de lo mismo capitular y recapitular

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