Editorial

Este número de Instantes y azares recibe, en la sección de artículos nietzscheanos, el trabajo de Alfredo Abad sobre el Nietzsche del Nacimiento de la tragedia, para hacer evidente su propuesta creativa desde el punto de vista filosófico. En la sección de postnietzscheanos, Cintia Daiana Garrido nos recupera el pensamiento de Pierre Klossowski, en el lugar atribuido al cuerpo como moneda viviente en el capitalismo, cuerpo que ingresa, material y subterráneamente, en el mundo de la mercancía.
Este número se compone asimismo de un Dossier, realizado gracias al trabajo de María Teresa García Bravo y Mariano Dorr, sobre el tema de la espectralidad.
Pareciera que a medida que transcurre nuestra vida, más y más creemos en los fantasmas. Porque perdemos personas amadas, amigas y amigos, familiares, y más y más sentimos sus presencias. Que siempre fueron fantasmales, en términos derridianos, pero que patentizan más su fantasmalidad una vez que nos hemos dicho “adiós” y “hasta pronto”.
Adieu, adieu, remember me, decía en doble lengua el fantasma del padre de Hamlet. En Instantes y azares, nos acompañan espectralmente varios de los miembros de nuestro comité asesor, que ya nos han dicho Adieu, pero también nos acompañamos fantasmalmente los que aún estamos vivos. Nuestro ser-con fantasmático nos obliga a un amor de distancias nietzscheano, a un amor que no aspira todo el tiempo al reconocimiento, al lugar “merecido”, a la medición de lo que supuestamente corresponde a cada parte, sino al ser-con comunitario. En ese ser-con desaparece toda lógica de la afirmación del nombre propio frente al nombre del otro.
Cuando elegimos nuestro nuevo nombre, Instantes y azares (después de Perspectivas nietzscheanas) asumimos en esos términos nietzscheanos una condición derridiana: ni tiempo de la presencia ni encadenamiento de lo que ocurre, sino, acontecimiento. El acontecimiento delata la huella del fantasma, la incalculabilidad improgramable de lo que acontece, desplazando una economía del retorno.
Publicamos este Dossier en este otoño de 2019 también con la esperanza de una transformación de las políticas y las economías del desprecio al otro, posibles desde una idea del otro como presencia aniquilable, sustituible, desechable en la gran maquinaria del mercado. Cansados de las políticas de la metafísica de la presencia entronizada en el gran mercado (como capital financiero, pero también como yo autosuficiente y autosustentable), apostamos por una política espectral de respeto a la alteridad. Frente a las políticas del miedo inducido, políticas del temblor.
Hace años me preguntaba “¿cómo pensar una política que ampare (y no proteja de) el temblor? ¿Cómo pensar una política que «habite» el temblor? Porque hay quienes quieren «hacer temblar» a los otros, hay quienes quieren hacerse dueños de lo inapropiable; intentando justificar que todo es apropiable, como lo enseñaba el último hombre de Así habló Zarathustra, dueño de todo en la igualación de la semejanza intercambiable. No se trata de “hacer temblar” (meter miedo), sino de aceptar el temblor-que-somos.
¿Cómo pensar, entonces, una política “del” temblor, que dé cuenta no de la potencia para dominar y poder infundir ese temblor (generando el circuito del terror), sino del respeto a la fragilidad-que-somos?”1
Creo que los tiempos que vienen traerán, nuevamente, ese respeto a la alteridad pensada desde la fragilidad. Se acercan los tiempos espectrales. Los esperamos.


MBC
Julio de 2019

  1. M. B. Cragnolini, “Caminar, temblar, demorarse. Aproximaciones a una filosofía y una política del temblor”, en Nombres, Revista de Filosofía, Universidad Nacional de Córdoba. Año XX, Nro 25- nov. 2011, pp. 17-22.

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